Día sin coche

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Publicado el Sábado, 05 Enero 2008 Escrito por Álvaro Barbero Jiménez
Noticiario Friki: 25-9-2004

Día sin coches:

Hace poco fue el "Día sin coches", día en el que, como su propio nombre indica, se trata de ir sin coches, osease, a pata. Y aprovechando esta sin duda singular oportunidad, los redactores de Noticiario Friki aprovechamos para iniciar un periplo por esta nuestra ciudad ya que aún no tenemos el carné certificado de la conducción automovilística, y necesitábamos practicar en condiciones de seguridad. Por eso, que mejor día que en el "Día sin coches" para conducir por nuestra urbe con tranquilidad, dado el gran seguimiento que se esperaba de este día.

Sin embargo, al parecer no fuimos no fuimos los únicos en pensar eso, sino que prácticamente la totalidad de los conciudadanos decidió que qué mejor día para realizar el arte de la conducción que en el "Día sin coches", y pronto nos encontramos el escenario habitual de la ciudad de Madrid: coches hasta donde alcanza la vista y más, con flamantes volutas de humo y contaminación ascendiendo hacia nuestro encantador cielo azul-hollín, todo ello coreado con la armoniosa música de los pitido unidos en una melodía que llega hasta el fondo del alma, y unido a las dulces voces de los conductores:

-¡¡Dominguero de mierda!!

-¡Si hoy es martes gilipollas!

-¡Mujer tenía que ser! ¡A fregar a tu casa!

-¡A ti te dieron el carné y el cerebro en una tómbola!

-¡Maricón! ¡Me has dado por detrás!

-¡Que empieza el partido!

-¡Imbécil! ¿No ves el semáforo?

-¿Y tú no ves que pasaba yo?

A la vista de tan agradable panorama, decidimos dirigirnos a las afueras para poder conducir con menos distracciones. Tras 4 horas de atasco, al fin logramos salir de Madrid, y nos encaminamos hacia el pueblo de mi tía Enriqueta para hacerla una visita y de paso gorronear cualquier cosa que hubiese "sobrado" de la matanza. Estuvimos mucho tiempo dando vueltas por carreteras nacionales, comarcales, rurales, y caminos para cabras, hasta que nos topamos con una interesante señalización:

 

Entonces me percaté de que la inclinación de 180º del mapa de carreteras respecto a un eje horizontal paralelo a la superficie terrestre y perpendicular a la dirección del coche no era óptimo para el visionado del mismo, y decidí advertir al copiloto del automóvil:

-Estimado copiloto, opino sinceramente que si efectuarás una rotación de Pi radianes a la cartografía de vías públicas que sostienes podrías alcanzar una estimación mas acertada de nuestra situación geográfica

-¿Lo qué?

-Que lo llevas al revés, gilipollas

Sin embargo, en ese momento ya estábamos tan desorientados que ni si quiere mi kit Boomer de explorador con brújula, lámpara, pegatinas fluorescentes y recámara de gominolas podía ayudarnos. Por tanto, recurrimos a nuestros ancestrales conocimientos de boy scouts y observamos el cielo estrellado para localizar la osa mayor y la cruz del sur, y junto con la posición de los líquenes en las rocas llegar a la compresión de nuestra situación. Tras media hora de mirar el cielo nos percatamos que el techo del coche era un grave impedimento para la observación del mismo, y que no era recomendable mirar al sol sin gafas tintadas. Entonces decidimos usar nuestro instinto de la orientación desarrollado a través de un largo proceso consistente en viajar desde el sofá del salón hasta la silla de la cocina, y nos lanzamos hacia donde nos salió de las narices.

Tras unas cuantas horas de viaje, empezamos a sospechar que no estábamos demasiado cerca de la ciudad, sobre todo al observar al resto de usuarios que circulaban por las vías:

 

Entonces empezamos a preguntarnos seriamente que sería aquel riachuelo que cruzamos y por qué nos seguía de cerca una embarcación de los guardacostas al grito de "¡Patera!¡Patera!".

El caso es que como ya nos habíamos mojado bastante no nos apetecía volver a pasar por allí, de modo que nos dimos un pequeño voltio para cruzar por tierra firme en todo el trayecto. Auque la verdad es que tardamos bastante más de lo que esperábamos, al final teníamos tan poca gasolina que tuvimos que hacer funcionar el motor a base de escupir con flema por la entrada de combustible.

 

Tras todas esta calamidades, al fin regresamos a nuestra amada ciudad, y de nuevo pudimos escuchar el sutil y agraciado canto de las voces unidas de los conductores:

-¡Que casi me atropella!

-¡Que casi me araña el frontal!

-¡O te apartas o te aparto!

-¿Es que no has visto el STOP ?

-A mi que me cuenta, yo no se inglés

-¡Joder con el de las pizzas!

-¿Hemos llegado ya?¿Hemos llegado ya?¿Hemos llegado ya?¿Hemos llegado ya?

-¡Suspendido!

Sin embargo nos alegramos porque vimos que el ayuntamiento había tomado cartas en el asunto para intentar disminuir el "tráfico poco fluido" (que no atascos), y actuado eficientemente colocando unos nuevos sistemas de semáforos que ayudaran a disminuir la confusión de prioridades en los cruces:

 

Cruces que conseguimos pasar gracias a la intercesión de la Virgen del Carmen, porque si no aún no me explico cómo salimos de ahí.

En fin, que nos alegramos que existan días como el "Día sin coche", en el que uno pueda disfrutar del verdadero espíritu de viajar por la ciudad sin los problemas que origina la conducción de automóviles, más aún considerando el seguimiento de este evento. El año que viene repetimos.

Desde Noticiario Friki, ha informado Albarji.

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