Microjuego: Konkey Dong

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Publicado el Viernes, 06 Junio 2014 Escrito por Álvaro Barbero Jiménez

King Kong era un triste. Todo el mundo le vió siempre como un monstruo, un tipo de aspecto bestial, demasiado grande, peludo, feo y sin conocimientos básicos sobre urbanidad ni políticas de género. Es así, pero intenta por un momento ponerte en sus zapatos (es un decir).

Vives en una isla perdida en medio de nadie sabe muy bien dónde, rodeado de largatijas gigantes, indígenas tocapelotas y nadie de tu especie a quien contarle tus problemas. Y a esto que vienen unos guiris que se creen muy listos a liar. Por suerte se traen consigo a una rubia de buen ver. Un poco pequeñaja, pero visto el panorama de la isla no vamos a poner quejas, así que te pones con el galanteo. Pero la rubia es una moderna de ciudad y te suelta un "contigo no bicho". Al final te la acaban liando, terminas en una ciudad llena de gente todavía más rara que se pirra por ver lo feo que eres, y en tu intentona por ligarte a la rubia te acaban ametrallando. Eres el pagafantas del año y toda Nueva York lo sabe.

Pues eso, que una mierda de vida. Eso pasó en el cine, pero en los videojuegos el primo Donkey Kong tampoco tuvo mucha más suerte, porque el puñetero de Mario acabó quedándose con la chica y él con la crisma rota. ¿Y para qué, para que luego el fontanero la dejara tirada para ir detrás de las faldas de la primera princesa que pasara? Que injusticia...

No sé si habréis empatizado con este punto de vista, pero en cualquier caso en Konkey Dong se van a invertir los papeles. Ahora somos el despechado mono grande, peludo y feo, y vamos a resolver nuestros problemas a golpe de barril. O contra un amigo que haga de Mario en modo multijugador.

Monday the 27th.
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