Nothing To Hide

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Publicado el Viernes, 12 Junio 2015 Escrito por Álvaro Barbero Jiménez

Si te escondes es porque tienes algo que ocultar. Esta es la lógica indiscutida del universo Orwelliano de 1984, y por lo visto también la de la NSA, que como sabemos se ha dedicado a vigilar a todo internet pero en especial a aquellos que hacían uso de proxies o de la red Tor. Porque el razonamiento es así, si no te expones a la falta de privacidad de las redes y haces un esfuerzo por ocultar tu actividad, es porque ocultas algo malo.

Se trata de una lógica un tanto perversa, sobre todo cuando se suele esgrimir para aplicar medidas de control de la población. Y no se trata solo de una distopia: la implantación de la versión 6 del protocolo IP, la base de Internet, lleva años en el limbo, estando el mundo entero paralizado en su cuarta versión. No puedo evitar pensar que la razón principal no es tanto técnica, sino política: en IPv6 todas las transmisiones de datos van encriptadas, por lo que se hace muy complejo espiar la vida diaria de la población. Dicho de otro modo, el estándar en el que nos hemos asentado es una suerte de estado morboso en donde lo normal es que toda transmisión de datos sea en abierto, mientras que las conexiones seguras casi que solo se reservan para compras online, banca y poco más. Y que los servicios de Google o Facebook sí vayan por conexión cifrada HTTPS no tranquiliza mucho, visto lo visto. Me recuerda a don't take it personally, babe, it just ain't your story.

Es cierto que la privacidad es un derecho que se inventó practicamente en el siglo XIX. Pero también son recientes otros derechos a los que no estaríamos dispuestos a renunciar tan fácilmente, como el sufragio universal. ¿Seguirá siendo así siempre?

If you can't hide who you are... you have to hide who you really are. Don't rock the boat, just maintain your personal brand. Dumb yourself down for mass consumption. Take an infinite selfie.

Sunday the 23rd.
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