no-one has to die.

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Publicado el Viernes, 14 Agosto 2015 Escrito por Álvaro Barbero Jiménez

Las películas a las que nos han acostumbrado nos ponen bajo una extraña óptica de la muerte humana. Véase cualquier cinta del género de catástrofes o terror: el protagonista y sus allegados se enfrentan a multitud de peligros, carreras desenfrenadas y atropellos, todo para finalmente salir victoriosos y que la peli acabe bien. Decenas sino millones de personas habrán muerto por culpa de un meteorito, invasión zombie, dinosarios descontrolados o apariciones espectrales. Pero si el protagonista sobrevive y de paso se lleva a una buena moza, todo está bien.

La retorcida moraleja que sacamos de este análisis es que no todo el mundo nos importa lo mismo, y relacionado con esto, el hecho de que sigan viviendo o no. Aquellos personajes que se nos presenten como más cercanos a nosotros, con los que creemos un vínculo empático, no morirán so pena de crearnos un verdadero trauma. Ejemplos de este mazazo emocional lo conocen muy bien tanto los seguidores de Juego de Tronos como los jugadores de Final Fantasy VII. Pero si mueren personajes secundarios que aparecen poco o nada en escena, la cosa da bastante igual. Más aún en el caso de los secuaces del malo malísimo, esos que a pesar de ser duros guerrilleros o soldados imperiales mueren casi solo con mirarles. Pero son muertes justificadas y éticas, porque son malos, así que está bien que palmen. Así es como funciona esto.

En no-one has to die nos encontramos en una tremenda coyuntura: algún maníaco ha prendido fuego a un edificio y debemos dirigir a los supervivientes para que no se calcinen en las llamas. La terrible pega es que no es posible salvar a todos, a pesar de lo que diga el título. Ese desiderátum quedará frustrado por la realidad, y en cada piso del edificio tendremos que "dejar caer" a alguno de los supervivientes por el bien del grupo. Llegado el momento, ¿a quién abandonaremos a las llamas? ¿Al autoproclamando autor del incendio? ¿Al director de la compañía, que nos intenta comprar con dinero? ¿Al hombre inocente? ¿A la mujer inocente?

Como una mezcla de puzle y novela visual, no-one has to die nos presentará las historias de los supervivientes, encontrando distintos desenlaces a la tragedia en función de quiénes logren escapar al desastre. Tan interesante es ver nuestras propias elecciones como el argumento subyacente a todo esto, bastante más sesudo de lo que pudiera parecere inicialmente.

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